Si se produce alguna de las siguientes fluctuaciones rápidas en los parámetros de monitoreo en línea, esté alerta a la posibilidad de una influencia anormal:
1. pH: el rango normal es de 6 a 9. Una lectura inferior a 5,5 o superior a 9,5 durante un período corto sugiere fuertemente la presencia de aguas residuales altamente ácidas o alcalinas, que pueden causar un impacto severo en el lodo activado.
2. DQO (demanda química de oxígeno): un aumento repentino en la DQO del afluente (más del doble del nivel típico) indica aguas residuales orgánicas de alta concentración.
3. Nitrógeno amoniacal: un aumento repentino y significativo puede indicar aguas residuales de la acuicultura, lixiviados de vertederos o fuentes industriales que contienen nitrógeno.
4. Conductividad: Un aumento repentino y sostenido indica aguas residuales de alta salinidad.
5. ORP (potencial de oxidación-reducción): un aumento anormal sugiere fuertemente la presencia de agentes oxidantes.
Evaluación sensorial in situ (en la entrada, en los tamices gruesos o en la estación de bombeo del afluente):
1. Color: El afluente normal suele ser de color amarillo grisáceo. La aparición de otros colores, como negro, rojo, azul, verde o blanco lechoso, sugiere fuertemente la presencia de aguas residuales industriales.
2. Olor: El afluente normal tiene un olor suave y desagradable. Los olores ácidos y penetrantes, el olor a cloro, disolventes orgánicos o el olor a "huevo podrido" (sulfuro de hidrógeno) son signos de anomalía.
3. Espuma: Un gran volumen de espuma blanca, fina y persistente sugiere la presencia de tensioactivos (p. ej., de detergentes o aguas residuales químicas). La espuma espesa, negra y viscosa indica un alto contenido de aceite y una alta DQO.
4. Sólidos suspendidos/película de aceite: la presencia de una película de aceite en la superficie del agua, grandes cantidades de desechos plásticos o un aumento significativo de sedimentos.
5. Temperature: An influent temperature significantly higher than usual (>40 grados ) indica aguas residuales a alta temperatura, que pueden dañar los microorganismos. Confirmación de laboratorio: al detectar anomalías, la sala de control central y el personal en el sitio deben recolectar inmediatamente tanto muestras al azar como muestras compuestas para su análisis:
6. Parámetros de rutina: DQO, nitrógeno amoniacal, nitrógeno total, fósforo total, pH, sólidos suspendidos (SS), color y sustancias relacionadas con el petróleo.
7. En casos de aguas residuales industriales o tóxicas sospechosas: metales pesados (p. ej., Cu, Zn, Cr, Ni), sulfuros, fenoles volátiles, cianuros y tensioactivos aniónicos.
8. Evaluación preliminar de la toxicidad de los lodos: Realizar una prueba de frecuencia respiratoria. Una disminución significativa en la tasa de absorción de oxígeno del lodo activado indica que las aguas residuales son tóxicas e inhibirán el sistema de tratamiento bioquímico.
Signos de impacto en el sistema bioquímico (si el afluente ya ingresó al tanque bioquímico):
1. El lodo activado cambia de color (se vuelve más claro o se vuelve negro), los flóculos pierden cohesión, el índice de volumen de lodo (SV) cae rápidamente y el lodo comienza a desintegrarse.
2. Aumento de la formación de espuma en el tanque de aireación, con espuma difícil de disipar.
3. El efluente se vuelve turbio con elevados sólidos suspendidos; Las tasas de eliminación de nitrógeno amoniacal y DQO se desploman.
4. Se produce acumulación de lodos, con un fuerte aumento en el índice de volumen de lodos (SVI); en casos severos, el lodo se "envenena", perdiendo casi toda su capacidad de degradación.
Seguimiento y verificación de fuentes:
1. Realizar muestreo segmentado para investigar nodos dentro de la red de tuberías y salidas de descarga industriales.
2. Conserve secuencias de video, fotografías, muestras de agua y curvas de datos de monitoreo como evidencia del afluente anormal.
3. Notificar simultáneamente a las autoridades ecológicas y ambientales locales e iniciar medidas de respuesta de emergencia (por ejemplo, ajustar el pH agregando ácido o álcali, dilución de emergencia, reducir el flujo afluente o implementar medidas de protección de lodos).
4. Flujo de trabajo de evaluación simplificado: El control central detecta fluctuaciones de parámetros → Inspección in situ (comprobación de olores, color y espuma) → Muestreo y análisis de laboratorio → Evaluación de toxicidad o superación de límites → Confirmación de afluencia anormal → Inicio de respuesta de emergencia y rastreo de fuentes.
